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El Viaje Del Héroe A todos nos han fascinado los cuentos de hadas,
los viejos mitos y las leyendas ancestrales. Son especialmente encantadoras
las del Rey Arturo, sus caballeros y las aventuras del mago Merlín.
Todas ellas presentan una misma estructura: un intrépido joven
es investido en la corte del Rey Arturo, donde se le hace entrega
de la espada y el caballo, se adentra en el bosque en busca de aventura.
Se enfrenta a dragones y monstruos, ha de salvar a una dama de la
que se enamora hasta que finalmente, en ocasiones, alcanza el Grial.
Pero esta estructura no es sólo propia de estas leyendas, sino
también de los cuentos tradicionales, de los mitos o incluso
de la literatura actual y de muchas películas. Y es que este
esquema es universal y tan viejo como el propio hombre, pues refleja
lo que Carl Gustav Jung llamó el Viaje del Héroe, el
proceso de individuación que ha de hacer un ser humano para
alcanzar su totalidad. Esto significa conectar dentro de él
mismo con lo que le hace único y con su destino, con aquello
para lo que ha nacido. Las etapas de este viaje pasan por limpiar nuestra biografía:
perdonar a nuestros padres, rescatar a nuestro niño interior,
entender cual es nuestro modelo masculino y femenino internos, rescatar
nuestras vidas pasadas. Por eso la primera parada está en nuestro
inconsciente personal. Las siguientes son alumbrar y abrazar nuestra
sombra, realizar un matrimonio sagrado entre nuestra parte masculina
y nuestra parte femenina, para finalmente reconquistar nuestra esencia
(que reside en el niño que fuimos) y unirla a la sabiduría
del Inconsciente Colectivo. De esta forma alcanzaremos nuestra Totalidad,
porque entraremos en contacto con nuestra Divina Presencia. A través del Viaje del Héroe nos ponemos en contacto
con la maestría para crear conscientemente nuestra propia existencia.
Este es un viaje a través del mundo de los símbolos
que está presente en los cuentos de hadas, los mitos, los sueños,
las regresiones y experiencias transpersonales, el encuentro con el
niño interior, las relaciones de pareja o esas sorprendentes
coincidencias a las que Jung llamó sincronicidad.
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